¿Espías a tus hijos o les educas? Mi opinión sobre Teenscrío


Si hace 15 años me hubieran dicho que hoy los chavales preadolescentes serían propietarios de sus propios móviles, me habría parecido exagerado y seguramente habría pensado que la gente tiene mucha imaginación. ¡Yo, que hasta casi los 19 años no tuve mi primer móvil! Ese Alcatel One Touch Easy que ahora nos parece de la era prehistórica.

Pero cómo ha cambiado el cuento… Sus propietarios son cada vez más jóvenes.

El estudio ‘Menores y redes sociales’ sitúa la edad de inicio en la telefonía móvil entre los 10 y los 12 años. Además, según datos del Instituto Nacional de Estadística, un 66,7% de los jóvenes españoles de entre 10 y 15 años tiene un teléfono móvil.

Edad en el inicio de la telefonía móvil

Dicen que el menor que  no quiera experimentar la sensación exclusión del grupo debe tener uno a los 12 años. Si sus padres se animan, ellos por supuesto encantados, porque además así se sienten algo más independientes. Sin embargo esta sensación puede ser una gran falacia si sus padres son unos obsesos del control parental.

Amenazas y peligros: la privacidad del menor

Como siempre, los extremos se tocan y no se trata de demonizar las nuevas tecnologías. Al contrario, bien empleadas tienen inmensas ventajas, para los hijos y para los padres. Pero me parece que delegar la responsabilidad de un padre sobre la educación de su hijo exclusivamente en la tecnología, es muy muy peligroso.

Ya reflexioné sobre ello hace unos meses al hablar de SociallyActive, una herramienta de monitorización de la actividad de tu hijo en Facebook. Hace un año nació otra herramienta (española, por cierto) sobre la que tenía pendiente hablar y que desde el principio me genera bastantes dudas: TeensCrío.

Como siempre, acudo a su web para ver cómo definen ellos el servicio: “TeensCrio es el primer y único “Servicio de seguimiento educativo y de estilo de vida” diseñado especialmente para asegurar el uso y disfrute correcto de la independencia y la libertad que los padres van dando a sus hijos entre las edades de 10 y 18 años

Bien ¿no? Parece interesante y por lo que veo en otras secciones de la web, en principio dan bastante importancia al respeto de los hijos y a su progresiva adquisición de independencia y libertad por etapas. También comentan que los padres necesitan encontrar el equilibrio entre la libertad que quieren sus hijos y la responsabilidad de asegurar su adecuado uso y disfrute.

Hasta aquí me parece todo correcto y estoy completamente de acuerdo con ello. Lo que ya no comparto tanto es eso de que “el control es la prevención”.

Cómo funciona TeensCrío

Para contratar el servicio, los padres deben crear una cuenta, introducir los datos de su hijo y descargar en su teléfono móvil la aplicación, que es invisible. El crío que la tiene instalada en su móvil nunca podrá descubrir que la tiene a no ser que sus propios padres se lo cuenten. Por lo visto, ni siquiera los servicios técnicos de los fabricantes lo pueden detectar. Y encima no es desactivable…

Así funciona Teenscrío

Lo que hace esta aplicación es monitorizar en tiempo real absolutamente todos los movimientos de los chavales ya que está basada en la geolocalización. Así, los padres pueden saber en todo momento dónde están sus hijos e incluso las coordenadas exactas de su posición. El servicio tiene dos opciones de exhaustivo seguimiento:

  • Seguimiento proactivo, que confirma de manera permanente la asistencia del niño en horas predeterminadas al colegio, a las actividades extraescolares, su presencia en el transporte público, durante una estancia en la casa de un amiguito.
  • Seguimiento reactivo, que proporciona alertas inmediatas en caso de la ausencia del niño de su calendario escolar o los planes de estilo de vida, según lo acordado con los padres.

Teenscrío: seguimiento reactivo y proactivo

La herramienta genera informes semanales y mensuales personalizados con información sobre la asistencia escolar, el tiempo dedicado a actividades extracurriculares, cómo viajan, el patrón de su presencia en casa y en lugares de ocio habituales y puntuales. Gracias al sistema de alertas, los padres pueden saber por ejemplo si el niño se ha desviado de su camino al cole y, aún más, hacia dónde se dirige. Hasta pueden programar lugares y zonas donde no deben acudir. ¡Incluso se tienen referencias cruzadas a Google Maps “para su fácil comprensión”! Y por si fuera poco, la aplicación está preparada para detectar e informar de una posible desconexión del dispositivo por parte del niño, así como de los detalles de localización y horarios de la nueva conexión.

Teenscrío, más bien un "Gran Hermano"

No sé a vosotros, pero a mí esto ya se me empieza a parecer a un Gran Hermano… Seamos claros, esto no es una herramienta para educar ni para prevenir, es un auténtico sistema de espionaje y supervisión “policial” de nuestros hijos. Miedito y escalofríos es lo que me produce.

Según su creadora, Charo Álvarez, “se trata de un win to win: padres + tranquilos = hijos con mayor independencia y más felices.  La confianza padre/madre-hijo no tiene por qué verse afectada. En los casos en los que Teenscrio se convierte en herramienta ideal para espiar, el niño no sabrá que lleva en su teléfono la aplicación”.

Si no estuviera mal visto, plantaría aquí mismo una carcajada en mayúsculas muy muy larga ;)

Y sigue: “En los casos de relaciones más transparentes,  y comunicativas, el enfoque de la aplicación es la misma que dar un móvil a tu hijo, para poder estar localizado. Teenscrio únicamente aporta valor a la geolocalización. No solo es posible utilizarla a espaldas de los menores. En una relación padre-hijo de más confianza y quizá con perfiles adolescentes más responsables, también puede funcionar si el menor es consciente de este control parental, únicamente como método  que aporta tranquilidad a los padres”.

Quizás en estas últimas palabras sí encuentro un poco más de coherencia y razonabilidad. Si la instalación de Teenscrío es algo pactado, o al menos conocido por el niño, ya es otra cosa.

A pesar de todo, como siempre, me gustaría poner el acento en la imperiosa necesidad de que sean los propios padres los que asuman la responsabilidad por la educación de sus hijos. Ya sabemos que fácil no es y es posible que por muy bien que lo intente hacer un padre, te salga un hijo rebelde y problemático. Pero en términos generales me parece mucho más productivo, y por supuesto respetuoso, trabajar la confianza que se le da al hijo, la comunicación y la transparencia. Por el contrario, herramientas como ésta me parece que no favorecen nada el proceso de adquirir un paulatino grado de responsabilidad y de madurez. Si los padres se dedicaran a educar de verdad en lugar de espiar y de castigar (en el caso de que no cumplieran las normas de disciplina familiar impuestas), las relaciones familiares serían mucho más sólidas, robustas y enriquecedoras. Allá cada uno con la opción personal que decida para su familia…

Por cierto, EDUCAR SÍ ES PREVENIR. Lo de espiar… no es muy ético que digamos.

Y tú ¿qué opinas de Teenscrío?

Este post ha sido originariamente redactado para y publicado en Mis Apis por tus Cookies. Todas mis publicaciones en dicho blog pueden leerse aquí.

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