Con el tiempo (1)


“Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma.

Y uno aprende que el amor no significa acostarse y una compañía no significa siempre seguridad.

Y uno empieza a aprender que los besos no son contratos y los regalos no son promesas.

Y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, con la gracia de una mujer, no con la aflicción de un niño.

Y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana es demasiado incierto para hacer planes, y los futuros tienen una forma de caerse en pleno vuelo.

Después de un tiempo uno aprende que incluso el sol quema si recibes demasiado.

Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.

Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale.

Y uno aprende y aprende.

Y con cada adiós aprende”

Este precioso poema circula por internet desde hace años y su autoría es atribuida a William Shakespeare, Jorge Luis Borges, Verónica Shoffstall, Nadine Stair o Fernando Zeledón. Según Josep María Aguiló, en principio su verdadera autora sería Verónica Shoffstall. El poema tiene una segunda parte que al parecer ya no sería suya, sino de un autor anónimo.

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