Sobre la profesión “de moda”: el Community Manager


A raíz del interesante y elaborado post de Panta REI en su blog personal, Quiero ser Community Manager, me animo a hacer mis propias reflexiones sobre la nueva profesión “de moda” –como algunos dicen por ahí ;)- (más o menos acertadas, pero reflexiones al fin y al cabo).

Es cierto que no es una profesión de nueva creación, sino más bien la evolución de una ya existente desde hace años: el gestor de comunidades, webmasters o administradores de webs.

Vale, puede que, muy en la superficie, las labores de un webmaster sean las mismas que un CM: administrar la comunidad en cuestión. Y seguramente las personas que desempeñaban tales funciones antes de la existencia de las redes sociales tenían perfiles de lo más dispares y variados, y podían ser auténticos cracks en su trabajo. ¿Formación específica? Obviamente ninguna.

¿Cuál es la diferencia, entonces, con los tiempos que corren?

Pues precisamente la aparición y democratización de las redes sociales, y además a todos los niveles: para estar en contacto con tu círculo de amigos más cercano, para hacer contactos profesionales, para buscar trabajo, para aquello que llaman “aprendizaje informal” (y que, por cierto, me encanta, soy alumna fiel :D) y, por supuesto, para que las empresas gestionen, trabajen y mejoren su reputación online y su imagen de marca, fidelicen clientes y puedan ofrecerles un servicio de “atención al cliente” de una calidad muy muy superior a la que había antes, cuando el único nexo de unión entre la empresa y los consumidores era la web y un número de teléfono.

Según esto, creo que resulta obvio que la labor de un CM (o al menos de un buen CM) tiene un componente mucho más estratégico que la del tradicional webmaster, ya que debe analizar la actitud de los usuarios sobre la marca a la que representa y, además, alinear los objetivos de comunicación de la empresa con sus objetivos de negocio. Eso, entre otras muchas cosas, claro.

Por desgracia, a día de hoy aún hay mucha gente y empresarios que piensan que la labor de CM consiste simplemente en actualizar el estado del Facebook un par de veces al día, o postear dos o tres links en twitter (por nombrar dos de las redes sociales más consolidadas) y punto pelota.

Y lo sé por experiencia (hace algunos meses “perdí” un trabajo como CM porque el empresario en cuestión tenía esta filosofía. Eran de los que van y te dicen: “es que para eso dejo yo todo lo que estoy haciendo y me pongo a hacerlo yo mismo…”. En ese momento se oyó una voz que decía “¿Y qué haces que no lo has hecho YA?”. Pero en realidad era mi propia voz en off -Un silencio, en tal caso, creo es la respuesta más “educada” ;)

Con esto no quiero decir que haya que cursar ocho másters para poder desempeñar con éxito el trabajo de CM, ni mucho menos. Entre otras cosas porque aún no existe demasiada formación reglada en la materia (precisamente esta semana comienzo un Posgrado en CM por la Online Business School y la Universitat de Barcelona, primera convocatoria, espero que esté a la altura….).

Pero además, porque creo que, más que una formación específica, lo que realmente es fundamental para desempeñar este trabajo son una serie de virtudes y competencias personales. Y eso, me temo, ya es más difícil tenerlas por naturaleza, y por esta razón no todo el mundo vale como CM (recordemos los recientes y sonados casos de una mala gestión en Social Media, como el caso Tulipán o el de Nestlé con su marca Kit-Kat).

Sí todo el mundo puede recibir formación específica, pero no todo el mundo es empático, observador, humilde, comprensivo, dialogante, accesible, asertivo, tolerante, transparante, buen escuchador (y por ende, buen receptor del feedback para proponer mejoras internas) y buen comunicador, creador de lazos emocionales con los líderes de opinión o los elementos más activos de la comunidad, con capacidad analítica, con el don de la oportunidad (para participar solo cuando y donde tenga sentido), con habilidad para generar conversaciones de calidad, y buen gestor del ingente volumen de información que generan los propios usuarios.

Por supuesto, algunas de estas cualidades se pueden trabajar y cultivar, pero otras… me temo que es más complicado.

Sobre el intrusismo profesional, creo que no hay debate posible. Existe absolutamente en cualquier terreno, y no queda más remedio que aceptarlo, por mucho que nos pese (empezando por mí, que, siendo periodista de formación, lo he visto una y otra vez en mi campo).

Además, me gusta verlo de manera positiva y considero que si un CM en la actualidad antes era abogado, sociólogo, economista, marketer, publicista, periodista (o lo que sea), habrá muchos aspectos de su profesión inicial que podrá aportar a su trabajo de CM. Todo cuenta, todo suma.

Es evidente que un CM tiene que saber escribir y saber expresarse, pero no ya solo por eso va a poder ser CM únicamente un periodista, ¿no?

Respecto al tema económico, aún no hay unos baremos establecidos, precisamente por ser un puesto de muy reciente creación, así que nos encontramos de todo en el mercado, pero lo cierto es que la mayoría de las ofertas son penosas…

Hace escasos días una empresa me contactó para hacerme una entrevista para CM. El puesto era de nueva creación, y la oferta económica no era de las peores que he visto, todo hay que decirlo. Pero teniendo en cuenta que el lugar de trabajo no está en Madrid capital (lo que supone un gasto en gasolina ya no al cabo del mes, sino al cabo del año), que el candidato debe manejar el inglés on a daily basis e interactuar en el idioma con el cliente, hacer viajes de trabajo a otra ciudad española un par de veces al mes para ver a dicho cliente, y que pasaría fuera de casa 12 horas, sin posibilidad de hacer ninguna otra cosa después que no sea hacer la cena y  la comida del día siguiente (léase deporte, estudiar idiomas, ir a ver a la familia o, simplemente, hacer la compra u otros quehaceres domésticos) pues hombre… se quedaba basssstante corto el asunto.

Y yo me pregunto, si los empresarios en general justifican un sueldo pobre con el hecho de que es “una apuesta de la empresa” ¿cómo es posible que, precisamente, no apuesten de verdad con unas condiciones competitivas? Cómo bien dice Panta REI en su post: “¿Se puede ser innovador sin que se mojen los zapatos?” Lo encuentro del todo paradójico… :S

¿Alguien tiene otra visión del asunto? Encantada de escucharte ;)

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